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¡La ciencia nos da más motivos para hacer ejercicio!



Sí, el ejercicio es indispensable para prevenir un sinnúmero de enfermedades, también ayuda a mantener nuestros músculos, mejora nuestra salud mental y tonifica nuestro cuerpo para sentirnos y vernos como nuestra versión. ¿Quieres más motivos para empezar a vivir una vida más activa? ¡Los tenemos!


Aunque nadie nunca ha dudado de los beneficios físicos que trae consigo el ejercicio, sólo recientemente se han descubierto muchos otros a nivel mental. Lo más sorprendente, de hecho, es la manera tan definitiva y única en la que ¡el ejercicio es capaz de cambiar nuestro cerebro!


Mejora la memoria y el aprendizaje

De acuerdo con estudios recientes, la actividad física promueve el factor neurotrófico, una pieza clave en la sinapsis neuronal relacionada con la memoria. Así que, con ello, el ejercicio puede no sólo ayudarte a recordar mejor sino también a absorber mayor cantidad de información.


Te vuelve mejor tomando decisiones

Realizar actividad física de manera constante, permite liberar ansiedad y, con ello, mantener a tu organismo calmado, permitiéndote tomar mejores decisiones en momentos de estrés. Entonces, el ejercicio no sólo te ayuda a tener un mejor estado físico sino también más claridad mental a largo plazo.


Promueve la neurogénesis

Que las neuronas mueren y nunca se recuperan es un mito, lo que sí es verdad es que las neuronas tardan mucho más en reproducirse que otras células, es decir: mueren más rápido de lo que somos capaces de recuperarlas. Lo bueno, de acuerdo con los expertos, es que ejercitarse de manera regular estimula el hipocampo ¡y lo lleva a producir más neuronas!


Te ayuda a encontrar la alegría

El ejercicio libera pequeñas dosis de dopamina y serotonina, no demasiada, sólo lo suficiente para mantener a tu cerebro satisfecho, lo cual permite que te vuelvas más sensible a las emociones positivas.


Te permite construir relaciones significativas

Ejercitarse debe de ser una de las actividades sociales que de manera más sencilla te permite conectar con los demás. Hay un tipo especial de vulnerabilidad que sólo se descubre cuando pruebas tus propios límites al mismo tiempo que conoces los de los demás, por lo que, cuando conoces a alguien mientras se ejercitan, verdaderamente hay una conexión única.