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Haz más, ¡estrésate menos!



En un mundo donde la productividad es una demanda constante, encontrar el equilibrio entre ser productivo y cuidar de nuestra salud mental puede parecer un desafío casi imposible. ¡Pero no del todo! Aprender a conocernos, descubrir nuestras motivaciones y nuestros propios mecanismos de respuesta, puede ser la clave para alcanzar la tan deseada productividad, ¡mientras dejamos el estrés de lado!


1.- Escucha a tu cuerpo.

El internet está lleno de hacks para conseguir aumentar tu productividad, entre los más comunes están: crear listas de pendientes, poner alarmas en tu teléfono o tener un calendario siempre a la vista. No hay nada de malo con ellos y por supuesto que es una buena idea seguirlos, pero, ¿te ha pasado que un tip que parecía infalible termina no dando resultado? La razón es muy sencilla, ¡operas en un nivel distinto al de los demás!


Cada uno de nosotros ha vivido un cúmulo de experiencias y emociones que hemos asociado a nuestras tareas y nuestra propia productividad. Mientras algunos aman la dopamina de completar tareas en una lista, otros pueden sentirse abrumados por ellas; mientras uno aman la estructura y planificación, otras personas prefieren la espontaneidad.


Por lo anterior, escuchar las señales que da tu cuerpo ante cada una de estas sugerencias es muy importante. Así como también lo es, aceptar tus cambios de ánimo a lo largo del día. Entonces, al aplicar cualquier sugerencia para aumentar tu productividad asegúrate de monitorear tu estado de ánimo y tus reacciones a ellas y no te obligues a seguir ninguna que no haga sentido con tu propio estilo de organización.

Asimismo, ten presentes los horarios en los que operas mejor para ciertas tareas, tal vez por la mañana te sientas creativo y alegre, aprovecha ese momento para llevar a cabo las labores que requieran de estas características y deja las labores repetitivas para otros momentos.


2.-Apaga tu celular

Se ha dicho una vez y se seguirá diciendo por siempre: ¡las redes sociales son una distracción innecesaria! Pero, más allá de eso, ¿sabías que de acuerdo con estudios recientes las redes sociales han disminuido nuestra capacidad de retención de información? Las notificaciones constantes y el diseño de la interfaz de las redes sociales están pensados para mantenernos atentos de nuestros teléfonos, ¡robándole prioridad a cualquier otra cosa en la que quieras enfocarte!


Lo más recomendable es definir momentos en el día para ponerte al día con tu teléfono y desactivar las notificaciones. Verás que no sólo poco a poco recuperarás tu capacidad de atención, sino que también tus niveles de felicidad y satisfacción aumentarán (sí, ¡está comprobado que las redes sociales nos vuelven infelices!)



3.- ¡La prisa nos vuelve lentos!

Una de las capacidades que es más importante aprender a desarrollar cuando hablamos de productividad es la de aprender a detectar cuando estamos en estado de alerta. Al resolver tareas urgentes o llegar a la oficina y descubrir que tenemos una montaña de pendientes, es común que intentemos apresurarnos para terminar todo cuanto antes, ¡pero esto es lo peor que podemos hacer!


Al apresurarnos estamos facilitando la liberación de cortisona y de adrenalina, por lo que nuestro cuerpo entra en un estado de estrés que no sólo es terrible para nuestra salud, ¡sino que también entorpece nuestra capacidad de razonamiento! Está demostrado que nuestra capacidad crítica se ve disminuida al encontrarnos en situaciones de estrés, lo que nos puede llevar a tomar decisiones arriesgadas y poco convenientes, favoreciendo los errores en nuestras tareas.

¿La solución? Cuando descubras que estás en un estado de estrés o nerviosismo, mejor da un paso atrás, date un par de minutos, respira profundamente e intenta relajarte. En este tipo de ocasiones sirve mucho usar técnicas de breathwork que te permitan volver a la calma y, ahora sí, con la mente despejada retomar tus tareas. No quieras hacer todo, enfócate en terminar lo verdaderamente urgente.

4.- Escucha a tu intuición

La idea de que mantenernos continuamente ocupados es ser productivos está por demás refutada. La verdadera productividad viene de nuestra capacidad de optimizar nuestro trabajo para obtener los mejores resultados con la mínima inversión de tiempo. Por ello, es importante escuchar a nuestra intuición para dedicarnos y enfocarnos en aquellos proyectos que verdaderamente nos motivan y nos permiten desarrollar nuestras capacidades.


Cuando hablamos de intuición, nos referimos a escuchar a esa voz interna que nos indica cuándo necesitamos un descanso, cuándo no estamos llegando a ningún lugar y cuándo es momento de cambiar la manera en la que hacemos las cosas.

Algunas personas opinan que para llegar a la productividad es necesario realizar cambios constantes en nuestros hábitos. Nosotros no estamos tan de acuerdo, para obtener una productividad sostenible es bueno repetir aquello que funciona y replantear aquello que no. Llevar un diario en el que registres tus avances en proyectos y describas las técnicas que te llevaron a ellos, es una gran idea para incrementar tu productividad de manera sostenible y auténtica.